A Sant Antao fuimos en ferry.  Unos 40 minutos desde Mindelo hasta Porto Novo. Esta isla es famosa por ser una de las islas más verdes de todo el archipiélago. Tiene montañas muy altas y escarpadas en las que se pueden hacer numerosas rutas de senderismo. El punto más alto es Topo da Coroa a 1979 metros de altitud. La actividad agrícola  es fundamental. En sus valles se pueden encontrar diferentes cultivos, desde papayas, maíz, caña de azúcar...hasta café, que gracias a una red de “levadas” y reservas es posible acumular y almacenar agua de los arroyos que están en varios niveles, para luego regar los cultivos en las terrazas de las laderas.

Durante los últimos años el turismo ha ido creciendo sustancialmente gracias a que  paisajes escarpados junto con una red de caminos que permite llegar a las poblaciones  y campos de cultivo hacen que los turistas se sientan maravillados especialmente a los que les gusta el senderismo, turismo de aventura o ecoturismo.

Nosotros decidimos hacer la ruta de Paul. A unos 1000m de altura nos bajamos del aluguer en Cova para iniciar la ruta de senderismo que nadie quiere perderse en esta isla. La caminata de Cova al Valle de Paul comienza bordeando el cráter de Cova. Esta caldera volcánica está sembrada de parcelas de cultivo y rodeada de crestas dentadas. Después y tras llegar al mirador de Paul comienzan tres horas de descenso por una calzada empedrada hasta el fondo del valle en un sin fin de zig-zags. Es el camino que construyeron a mano los habitantes de este valle para poder subir a las montañas y poder cultivar sobre terrazas. Tres horas de descenso desde el cráter, con un desnivel de más de 1200 metros. ¡¡¡No apto para los que sufren de las rodillas!!!

De regreso en ferry a Mindelo, estamos ya pensando en que se acerca una buena ventana metereológica y que por fin cruzaremos el Atlántico.

São Vicente es la segunda isla más poblada de Cabo Verde. Esta isla forma parte del grupo de las islas de  Barlovento, en el noroeste del archipiélago. El canal de São Vicente la separa de la isla vecina de Santo Antão. Llegamos el 2 de enero del 2020  a Mindelo tras haber hecho una buena navegación en la que el sobrino de Thierry, Flo, pescó un bonito y una dorada en menos que canta un gallo. Ni que decir que esa noche tuvimos más que una buena ración de pescado para nosotros y para invitar, obviamente a nuestro querido amigo Marc que en breve nos dejaría para trasladarse a otra isla donde poder practicar su pasión, el submarinismo. Nos despedimos de él pero sabemos que volveremos a vernos del otro lado del Atlántico, en algún lugar y en algunos meses.

El puerto de entrada y salida en Sao Vicente está en Mindelo en cuya bahía hemos estado fondeando durante más de 10 días. Es una bahía con fuertes vientos del NE y no siempre está protegida del oleaje y del mar de fondo pero es un buen lugar para hacer provisiones antes de cruzar el Atlántico. Desde nuestra llegada estuvimos azotados por constantes vientos de NE muy fuertes, con ráfagas de hasta 38-40 nudos que nos dieron  algún que otro susto, como volcarnos el dingy en el agua por la noche con motor incluido. Gracias al aviso de unos pescadores que pasaban al lado pudimos darle la vuelta , sacar el motor e intentar salvarlo. Después de una buena limpieza con agua dulce, quitar la gasolina, el aceite, limpiar el carburador y bujía, conseguimos volver a ponerlo en funcionamiento. De momento va bien, arranca bien pero no sabes si a largo plazo la corrosión terminará por dañarlo.

Mindelo es una ciudad porturia muy dinámica con más de 70000 habitantes lo que la hace la segunda ciudad más grande del archipiélago después de Praia. Hay muchos restaurantes con buena comida, tiendas y supermercados bastante bien abastecidos.

No hemos tenido mucho tiempo para descubrir esta isla, aparte de ir a San Pedro, localidad situada a unos 15 minutos en “Aluguer”, donde hay una magnífica y enorme playa de arena blanca y donde se pueden avistar tortugas e incluso nadar con ellas.

Parece que el tiempo mejora un poco y si todo va como previsto saldríamos de aquí el 15 pero antes tenemos que visitar Sant Antao.

Hemos estado casi tres meses en el archipiélago de Cabo verde. Nos ha gustado por sus paisajes, la amabilidad y hospitalidad de sus gentes y su diversidad. De las 10 islas que hay sólo hemos visitado 5 y nuestras preferidas han sido São Nicolau y São Antao.

Nuestra llegada fue en Palmeira, isla de Sal, un punto de llegada normal viniendo de Canarias porque tiene el servicio de inmigracion para poder obtener un visado que permitirá, además, poder moverse fácilmente por las otras islas. Sal nos ha gustado por su fondeo en Palmeira, sus bahías aisladas como Murdeira, sus desérticos paisajes y su accesibilidad para practicar deportes acuáticos.

El 24 de noviembre decidimos movernos para conocer otro fondeo, Carriçal, en Sao Nicolao a unas 68 Mn de Palmeira para pasar dos o tres días. Despues de volver a Boa Vista y Sal hemos vuelto a parar en São Nicolau, fondeando esta vez en Tarrafal.

El 28 de noviembre zarpamos para ir a Boa Vista. Decidimos hacer el trayecto de noche (75 Mn) para poder llegar de día a Sal Rei, un fondeo entre un islote y una inmensa playa de arena blanca. Marc saldrá por la mañana temprano para hacer su trayecto de día.

Antes de llegar, Thierry decide poner la caña de pesca a ver si por casualidad cae algo..... y cuál es nuestra sorpresa cuando pocos minutos después, la caña comienza a agitarse violentamente. Se trata de un enorme atún!!! Tarea complicada para subirlo a bordo ya que debe pesar unos 10kg!!! Pero al final, lo conseguimos!! Al llegar al fondeo y asegurar el ancla, lo primero que hacemos es vaciar, limpiar y trocear el atún y preparar ya para ese día una excelente comida!!! Tenemos comida para al menos una semana!