Cuando compramos nuestro barco, éste no disponía de un AIS, ni de un emisor o receptor. Antes de llegar a Túnez, todo había transcurrido sin mayores problemas y pensamos que no nos haría falta. Es verdad que en algunos momentos tuvimos que hacer cambios imprevistos de rumbo, al no saber con certeza la dirección de algunes buques pero aparte de esto y de estresarnos inutilmente no tuvimos mayores dificultades. Incluso nos resultó relativamente sencillo cruzar el raíl de demarcación de tráfico yendo hacia Túnez. Quizás, una vez más, tuvimos la suerte del novato de nuestro lado.

Todo empezó regresando de Túnez a Cerdeña. Tras un pequeño retraso y menos viento del previsto durante el día saliendo del Golfo de Túnez  estábamos ya acercándonos  al DST (Dispositivo de separación de tráfico que es una zona donde los barcos más grandes como buques, petroleros, etc navegan como si fuera una autopista pero en el mar. Se compone de dos vías en sentido contrario y hay una zona neutra en el medio que las separa. Hay que recalcar que en esta “autopista marina” estos enormes barcos siempre son prioritarios) Conscientes de la proximidad de esta zona, estábamos en alerta máxima: prismáticos en acción escudriñando las lejanas luces verdes-rojas-blancas. Comenzamos a cruzar lo más perpendicularmente posible, y tomando como referencia la popa del primer buque que teníamos a la vista, conseguimos cruzar la primera parte sin dificultad pero sabíamos que había otros a lo lejos que se acercaban y no disponíamos de mucho tiempo para relajarnos. Así que nos disponíamos a cruzar la segunda parte del raíl cuando todo comienzó a complicarse. Primero, nos pareció ver un barco viniendo en sentido contrario con respecto al raíl; después, a lo lejos, a estribor, adivinamos una luz verde y otra roja. Completamente confundidos e incapaces de entender de dónde y hacia dónde iban las embarcaciones, no sabíamos qué hacer ni hacia dónde ir. El viento tampoco nos facilitó la tarea y a punto estuvimos de encender el motor pero.... ¿para ir hacia dónde?

La situación se resolvió por sí misma. Uno de los barcos debió pasar bastante cerca de nosotros ya que pudimos oír sus motores sin dificultad, los otros pasaron más lejos. Un poco más tarde, todavía de noche, tuvimos que cruzar una flotilla de pescadores pero en comparación con el estrés que ya habíamos pasado, esto nos pareció “pan comido” aunque tampoco fue fácil.

Análisis de esa noche:

  • Lo entendimos más tarde: cuando vimos una luz verde y otra roja, se trataba en realidad de dos barcos cruzándose a lo lejos, a distancias diferentes con respecto a nosotros.
  • Las llamadas a la radio VHF, sin saber el nombre del barco generalmente no obtienen respuesta.
  • Las probalbilidades de colisión seguramente son muy bajas pero nunca se sabe.

Acción:

Compramos un AIS  emisor/receptor al invierno siguiente. Los precios han bajado bastante y la instalación es inmediata ya que el software de navegación recupera toda la información del AIS (GPS y barcos objetivos) por wifi.  El AIS es una pequeña caja electrónica que recupera por ondas VHF los datos de otros barcos que también tienen instalado este dispositivo. Puede funcionar como receptor obteniendo así sólo la información de los barcos que están alrededor o como emisor/receptor lo que permite además que los otros barcos puedan verte y obtener infomación sobre tu barco. En el software de navegación aparecen los barcos (objetivos) en un círculo a una quincena de millas náuticas según el alcance de la VHF. Haciendo “click” sobre el dibujo se abre una ventana con la información del barco “objetivo”: el tamaño, la velocidad, el rumbo, el nombre. También se puede configurar una alarma de seguridad que se activa en el caso de una posible colisión  con el “barco-objetivo”.

Después de 6 meses de uso desde Valencia a las Islas Canarias.

  • Ya no podríamos navegar sin AIS. Somos conscientes que como todo sistema electrónico puede tener sus fallos y estropearse; además tampoco todos los barcos tienen este sistema a bordo y por lo tanto hay que seguir vigilando cuando navegas pero al menos, podemos ver los barcos más grandes que, ellos sí, están obligados a llevar este sistema. Para nosotros ha sido un alivio y un gran confort desde que lo instalamos.
  • Contrariamente a lo que muchos nos decían, estos enormes barcos sí que cambian su rumbo de uno o dos grados en el caso de que vean que pasan demasiado cerca de ti. En seis meses de navegación con el AIS, sólo hemos tenido que cambiar nuestro Cap/rumbo una vez, en el raíl del Estrecho de Gibraltar en el que el buque era prioritario.
  • En dos ocasiones nos encontramos en ruta de colisión pero una rápida llamada con el nombre del barco por la VHF, solucionó el problema sin incidentes. La respuesta fue inmediata y cordial y el buque cambió su rumbo para darnos la prioridad sin problemas.