Como sugiere el título, el incidente es fácil de describir. Esto sucedió en Cabo Verde, en el fondeadero de Mindelo. En enero, las ráfagas de viento pueden ser bastante fuertes en este lugar, y es justamente lo que nos ocurrió una noche en la que el viento soplaba con mucha fuerza.

Generalmente, desde nuestra llegada a Cabo Verde, solíamos subir el dingy por uno de los lados del barco usando la driza spinnaker para evitar un posible robo y prepararnos así para las Antillas donde parece ser que los robos de dingys con sus motores son muy habituales. Conchi había cosido un sistema de correas que pasándolas por debajo del dingy nos permitiría izar la zodiac con ayuda de la driza y el winch. De esta forma, el dingy ya no tocaría el agua y complicaría un poco la tarea a quien quisiera robarlo. El conjunto obviamente estaba reforzado por dos dispositivos antirrobo.

 Pero volviendo a lo que nos interesa, una noche el viento era demasiado fuerte y el dingy izado por estribor corría el riesgo de volar como una cometa por lo que decidimos bajarla y dejarla en el agua bien amarrada a nuestro velero con todos los dispositivos de antirrobo. Fue peor el remedio que la enfermedad como se suele decir ya que por la mañana unos pescadores que pasaban al lado de nuestro barco nos despertaron gritando que nuestra zodiac se había dado la vuelta con el motor. Alguna ráfaga de viento fuerte la había volteado dejándo el motor dentro del agua. Sacamos el motor del agua y siguiendo los consejos de nuestro amigo Marc intentamos hacer una buena limpieza general antes de volver a arrancar el motor:

  • Enjuague general y abundante con agua dulce;
  • Desmontar y limpiar la bujía, vaciar el agua del interior haciendo intentos falsos, limpiar el carburador, cambiar el aceite y gasolina.

Después de hacer todo esto conseguimos arrancar el motor de nuevo!! No sabemos cuánto tiempo durará, de momento funciona pero siempre nos queda la duda si el óxido al final hará acto de presencia.

Curiosamente, cuando compartimos ahora nuestra anécdota con otros navegantes nos damos cuenta de que no somos los únicos a quienes les ha ocuurido esto. Parece ser que pasa más a menudo de lo que creemos pero nosotros no lo sabíamos y nos pilló por sorpresa.

Lección aprendida:

De momento, la única solución que nos parece más segura es subir cada noche el motor al barco y dejar el dingy en el agua amarrado al velero con un antirrobo.