Una noche dura pero instructiva

Una imprevista y violenta tormenta nos sorprendió cuando estábamos fondeando cerca de las islas Kuriat a unos 8 km de Monastir. Habíamos llegado del Sur y hacía muy buen día. Nada presagiaba que eso pudiera cambiar. El fondeo, a la vista, se presentaba sin complicaciones con 2 o 3 metros de profundidad de arena blanca y sitio suficiente para tirar el ancla. Estábamos solos con nuestro amigo Marc y ambos, por seguridad, echamos 40 metros metros de cadena, estando a una distancia prudencial uno del otro. Al inicio de la noche se levantó un fuerte viento de hasta 50 Knt que nos puso en alerta máxima. Estábamos en el cockpit vigilando cuando de pronto oímos un ruido de cadena desenrollándose y en cuestión de segundos nos dimos cuenta que estábamos a la deriva. ¡Habíamos perdido la cadena y el ancla! El viento nos empujaba inexorablemente hacia el catamarán de nuestro amigo Marc. De un salto, Thierry encendió el motor a toda potencia para evitar chocar contra él, el cual, nos miraba desesperado sin poder hacer nada.

La suerte del "novato" estuvo esa noche de nuestro lado. Con el motor a toda potencia pudimos pasar, de milagro, por delante del catamarán de Marc  y de su cadena que todavía hoy en día no acabamos de entender cómo es posible que no la tocáramos. A partir de ese momento sólo podíamos mantenernos frente a las olas y al viento intentando no perder el rumbo e intentando no terminar varados en algún bajo fondo. Y así hasta que la tormenta amainó.

Al día siguiente, intentando analizar qué había podido pasar para encontrarnos en esa situación llegamos a la conclusión de que la "mano de hierro" ante las fuertes olas que se habían levantado a tan poca profundidad, se soltó de la cadena pasando toda la fuerza sobre el molinete que no pudo resistir provocando que la cadena se desenrollase rápidamente, tan rápido que el metro y poco de cuerda que sujetaba la cadena también se rompió dejándonos, como ya he contado, a la deriva.

Afortunadamente el día siguente, pudimos recuperar la cadena y el ancla gracias al punto GPS del fondeo.