Fue nuestra primera avería importante y hasta la fecha la única. Habíamos parado para descansar por la noche de camino a Gibraltar en el fondeadero de Estepona. Había bastante oleaje y viento pero al mismo tiempo es un fondeadero muy amplio y seguro, con poca gente y además, en esta época del año, julio, lleno de delfines.

Al día siguiente, cuando encendimos el motor para marcharnos, vimos de inmediato que éste no “escupía” agua. Volvimos a echar el ancla de inmediato para hacer algunas pruebas, pero claramente había un problema. Sabíamos que este problema era causado por la bomba de agua de mar, pero después de verificar el empeler y la bomba no pudimos encontrar la solución. Decidimos pedir ayuda a un barco irlandes que estaba al lado y el chico vino enseguida a echarnos una mano. Tenía conocimientos de mecánica y rápidamente encontró el origen del problema. Una rueda dentada de plástico duro rota, detrás de la bomba de agua, que transmite la rotación del motor y que debe servir como fusible en caso de avería.

Sin saber que teníamos la pieza de repuesto en el barco (dejada por el antiguo propietario) fuimos al concesionario de Volvo en el puerto deportivo para pedir la pieza la cual tardó 5 días en llegar. Al principio, el concesionario nos dijo que había que cambiar toda la bomba de agua la cual valía 600€ pero nos pareció muy caro así que decidimos probar primero cambiando solo la pieza dentada que se había roto y que valía 16€. y ….al final, funcionó. ¡Afortunadamente que nuestro vecino irlandés nos había advertido!

A modo de información nos gustaría añadir que en el puerto deportivo de Estepona la hospitalidad “brilla por su ausencia”. Incluso en situaciones complicadas como la nuestra donde necesitábamos ir a diario para resolver nuestro problema de motor y hacer compras, no nos permitieron dejar nuestro dingy en el pontón (el cual estaba vacío) sino pagábamos 20€ por tan sólo 4 horas con una ½ hora gratis de cortesía. Hasta la fecha, esta es, con mucho, la peor acogida que hemos recibido en un puerto deportivo. Afortunadamente, el puerto pesquero de al lado no sólo nos permitió dejar nuestro dingy sino que además nos ayudaron. El personal del puerto deportivo nos siguió y vigiló para comprobar que no habíamos dejado el dingy en uno de sus pontones; el colmo de la ridiculez y del pésimo servicio!!

Lección aprendida:

La bomba de agua de mar parece ser uno de los puntos débiles de los motores marinos internos porque todos los otros navegantes con los que discutimos más tarde han experimentado este problema al menos una vez.