El 28 de febrero ponemos rumbo a la Guadalupe con la esperanza de poder llegar a tiempo  y poder ver a Philippe (el hermano de Thierry) y Elodie que están de paso por la isla y que se marchan ese mismo fin de semana de vuelta a Francia. Habíamos intentado salir dos días antes pero nos encontramos con muchas dificultades y tuvimos que dar media vuelta. ¡Es nuestra última oportunidad para poder verles! Por suerte, los vientos nos acompañan y llegamos el 29 al fondeo de la isla de Gozier. Una vez instalados vamos a tierra para encontrarnos con ellos. Saludos, abrazos, brindis con rum y una buena resaca, podrían resumir bastante bien este rápido pero agradable encuentro con la familia.

Como el fondeo es bastante ventoso y nada agradable decidimos marcharnos de Guadalupe (no teníamos un interés particular en visitar esta isla) e ir a visitar “Marie Gallante” que es una isla pequeña situada a 20 MN de la Guadalupe y conocida por sus aguas transparentes y ambiente tranquilo. En esta pequeña travesía nos encontramos con todo tipo de metereología: chaparrones con vientos y aceleraciones de hasta 25Knt y de repente, nada de viento!! Por fin llegamos a nuestro destino, el fondeo de Saint Louis. No más de 40 veleros fondeando, bien protegido del viento, pontón para los dingys con fácil acceso a tierra, supermercado cerca para hacer provisiones...  Nos gusta y nos quedamos unos 10 días.  Queríamos conocer esta pequeña isla de la que tanto habíamos oído hablar ya que tenemos un amigo, Paul, que ha construido una casita en el lado Atlántico para alquilarla en periodo vacacional y con el que ya habíamos acordado encontrarnos para las vacaciones de Semana Santa para pasar unos días juntos, con él, su mujer y sus niñas. Desgraciadamente, todo será anulado más adelante debido al “Coronavirus”. En ese momento todavía no éramos conscientes de las consecuencias del COVID 19 pero ya nos estaban llegando comentarios desde España, en particular de la parte de mi hija Maite, que un virus muy contagioso originado en China estaba empezando a expandirse por Italia, España, Francia....saturando los sistemas sanitarios.

Estando tan lejos de Europa, no nos sentíamos preocupados. Seguimos con nuestra rutina cotidiana, visitando la isla, a pie principalmente y disfrutando de la paz y la tranquilidad que te brindan estas pequeñas comunidades.

Como teníamos previsto volver a Marie Gallante para encontrarnos con nuestro amigo Paul en abril, pensamos que ya tendríamos más tiempo para seguir descubriendo esta pequeña isla y decidimos poner rumbo a la isla de la Dominica a la que tanto deseábamos ir desde nuestra travesía del Atlántico.