Crónica de un viaje en velero ... y en pareja

La isla de Carriacou es dependiente de Grenada. En esta isla viven unas 8000 personas y su capital es Hillsbourogh pero la autoridad portuaria se encuentra en Tyrell Bay, lugar al que fuimos y nos quedamos más de un mes. Es una bahía muy bien protegida con un buen fondo de arena donde se puede fondear sin problema. Hay una Marina muy grande donde muchos navegantes deciden sacar sus barcos para hacer los trabajos necesarios de mantenimiento o incluso dejarlos ahí toda la temporada de huracanes mientras vuelven a Europa, Canada, USA....para pasar las Navidades.

Hay algunos pequeños restaurantes locales donde se puede comer a muy buen precio y tambien hay un supermercado “Alexis”con un buen surtido de productos. No hay que pasar por alto el Bar-Restaurante “FROG” cuyo gerente, Jean Pierre, es un francés establecido allí por mas de 10 años y que hace la delicia de los navegantes con sus “baguettes” y “croissants” cada mañana.

La vida en esta pequeña isla fue como un lapsus en el tiempo: la quietud, la calma, la amabilidad de sus gentes....la FELICIDAD!

No hay que olvidar que seguíamos en época de huracanes y la vigilancia y el estar informado todos los días sobre las trayectorias de los ciclones formaba parte también de nuestra principal actividad.

Tuvimos algunos días de estrés; a veces, no estaba muy clara la trayectoria de un huracán y se respiraba tensión e incertidumbre en el ambiente. Las preguntas que a todos nos venían a la mente: ¿Qué hacer si pasa por aquí?¿Qué hago con el barco? ¿Lo dejo en el agua, lo saco?....por suerte sólo tuvimos algunos sustos con tormentas importantes, con truenos y relámpagos y en que en algunos casos dañaron una docena de veleros, quemando los sistemas eléctrónicos principalmente.

Poco a poco íbamos acercándonos al final de la temporada de huracanes (Noviembre) y comenzábamos a pensar en cuál sería nuestra próxima etapa. Decisiones complicadas y difíciles. Debido al Covid 19 la mayoría de las islas en las Antillas o estaban cerradas o tenían serias restricciones en sus protocolos. Nos hubiera gustado poder ir a Sint Vincent y las Granadinas pero en ese momento pedían demasiados test (tres en aquel momento) y por lo tanto demasiado dinero.

De pronto se abrió la posibilidad de ir Sint Maarten (isla Holandesa) donde no pedían Test ni cuarentana si llegábamos de un lugar de “Bajo Riesgo” y en aquel momento Granada estaba en la lista “verde” así que sin pensarlo demasiado volvimos a Grenada para hacer nuestras últimas provisiones y el 17 de Diciembre pusimos rumbo hacia Sint Maarten llegando el 20 de Diciembre.