A Sant Antao fuimos en ferry.  Unos 40 minutos desde Mindelo hasta Porto Novo. Esta isla es famosa por ser una de las islas más verdes de todo el archipiélago. Tiene montañas muy altas y escarpadas en las que se pueden hacer numerosas rutas de senderismo. El punto más alto es Topo da Coroa a 1979 metros de altitud. La actividad agrícola  es fundamental. En sus valles se pueden encontrar diferentes cultivos, desde papayas, maíz, caña de azúcar...hasta café, que gracias a una red de “levadas” y reservas es posible acumular y almacenar agua de los arroyos que están en varios niveles, para luego regar los cultivos en las terrazas de las laderas.

Durante los últimos años el turismo ha ido creciendo sustancialmente gracias a que  paisajes escarpados junto con una red de caminos que permite llegar a las poblaciones  y campos de cultivo hacen que los turistas se sientan maravillados especialmente a los que les gusta el senderismo, turismo de aventura o ecoturismo.

Nosotros decidimos hacer la ruta de Paul. A unos 1000m de altura nos bajamos del aluguer en Cova para iniciar la ruta de senderismo que nadie quiere perderse en esta isla. La caminata de Cova al Valle de Paul comienza bordeando el cráter de Cova. Esta caldera volcánica está sembrada de parcelas de cultivo y rodeada de crestas dentadas. Después y tras llegar al mirador de Paul comienzan tres horas de descenso por una calzada empedrada hasta el fondo del valle en un sin fin de zig-zags. Es el camino que construyeron a mano los habitantes de este valle para poder subir a las montañas y poder cultivar sobre terrazas. Tres horas de descenso desde el cráter, con un desnivel de más de 1200 metros. ¡¡¡No apto para los que sufren de las rodillas!!!

De regreso en ferry a Mindelo, estamos ya pensando en que se acerca una buena ventana metereológica y que por fin cruzaremos el Atlántico.