En abril del 2019 estábamos de vuelta en Valencia. Si seguíamos con nuestro proyecto de dar la vuelta al mundo, “Safari” iba a convertirse en nuestra casa para los próximos 3 o 4 años así que había bastantes cosas por mejorar tanto a nivel tecnológico, energético (paneles solares por ej.), velas, tapicería, barniz.... y manos a la obra, en tres meses pudimos hacer todo lo que habíamos previsto. Pero hay que decir que en un velero nunca se acaba de trabajar. Siempre habrá algo para arreglar o mantener si no quieres tener problemas más adelante.

Por fin a finales de junio salíamos del Puerto de Valencia rumbo a  Mallorca. Nuestra travesía duró unas 23 horas en condiciones algo complicadas por la fuerza del viento y el oleaje pero llegamos a Xinxel (Illetes), cerca del puerto de Palma, una cala muy bonita y bastante protegida donde pudimos tirar el ancla sin problemas.

Nuestra idea era quedarnos un buen tiempo en Mallorca no sólo para visitar la isla sino también para volver a ver a nuestros amigos Toni y Hélène que viven allí desde hace unos cuantos años.

También teníamos pendiente cambiar las placas solares por otras nuevas y ya habíamos hablado con Toni que él se encargaría de pedirlas en Mallorca y de ayudarnos con la instalación.

Pero entre el momento de pedirlas y el momento en que llegaron pasaron unas tres semanas que utilizamos para visitar la isla de Cabrera y luego la costa Este de Mallorca hasta Pollença. He dedicado algunas líneas en otro artículo a esta pequeña y maravillosa isla de Cabrera.

Después de pasar 3 maravillosos días en Cabrera regresamos a Mallorca subiendo por la costa Este. La falta de fondeos protegidos de vientos provenientes del Este nos obligó a poner rumbo a Pollença de una tirada. De nuevo, un trayecto de 24 horas, largo y frío. Cuando llegamos a Pollença estaba nublado y llovía un poco. Teníamos prisa por llegar al fondeadero ya que habíamos visto en "windy" que en dos horas llegaba un fuerte viento del Norte (Mistral) y teníamos que ponernos al abrigo lo más rápido posible. El fondo de la bahía de Pollença es una mezcla entre arena, barro y alguna piedra suelta. Hay que ser vigilante con el ancla y asegurarse que ésta ha agarrado bien. Nosotros, cansados de no haber dormido durante la noche, no lo hicimos y cuando llegó el mistral con ráfagas de hasta 38 nudos nuestra ancla garreó dejándonos en una situación muy complicada pero que afortunadamente terminó sin incidentes.

Al día siguiente, ya más descansados, pudimos apreciar el maravilloso lugar en el que nos encontrábamos. Hermosas montañas rodean la bahía de Pollença y hay preciosas rutas para caminar que te llevan a calas como la de Bóquer o al cabo de Formentor.

Toni y Hélène, nuestros amigos que viven en Mallorca vinieron a visitarnos en varias ocasiones y pudimos compartir con ellos momentos muy agradables. Las placas solares llegaron por fin y Toni nos hizo la instalación en una mañana. Un trabajo impecable y propio de un profesional.  ¡Gracias Toni, por la instalación de las placas solares! ¡Funcionan de maravilla!

Era el momento de continuar. Queríamos dar la vuelta a Mallorca pero las condiciones metereológicas de nuevo no estaban de nuestro lado. Alternamos días con algo de viento a días sin nada de viento lo que nos obligó a encender el motor en varias ocasiones durante muchas horas. En nuestro recorrido pasamos delante del faro de Formentor, dormimos en Cala Tuente y seguimos dejando a babor el Puerto de Soller para llegar a Andrax donde de nuevo pasamos otra noche. Este sería el puerto de salida hacia Formentera.

Formentera:

Formentera es una pequeña isla de 83 kilómetros cuadrados, a la cual solamente se puede llegar en barco, donde se ha sabido preservar una naturaleza estrechamente ligada al mar Mediterráneo con unas playas muy hermosas. En verano Formentera atrae a miles de visitantes, para disfrutar de un entorno verdaderamente único.

Formentera se encuentra al sur de las Islas Baleares, a tan solo 2 millas náuticas de Ibiza, con la cual hay conexiones marítimas casi cada media hora, que en 30 minutos realizan la travesía entre el puerto de Ibiza y el de la Savina en Formentera, puerta de entrada a la isla y la primera población que encontrará el visitante.

Formentera cuenta con 20 km de playas de arena blanca y aguas cristalinas de gran belleza, casi todas preservadas en su estado natural, o con muy pocas construcciones. Al norte están la playa de Llevant y la playa de Illetes, la más concurrida de todas y donde se encuentra la mejor oferta para la práctica de deportes náuticos, como en la playa d’Es PujolsCala Saona es una pequeña playa preciosa, situada en la costa oeste repleta de restaurantes y chiringuitos. Al sur destaca la playa de Migjorn con 5 kilómetros de longitud, se extiende a lo largo del estrecho brazo de arena y dunas que lleva hacia el cabo de la Mola, el punto más oriental y elevado de Formentera, situado a 20 kilómetros del puerto de la Savina. Un lugar inhóspito coronado por un faro, que verdaderamente tiene su encanto.

En el extremo sur de Formentera se encuentra el cabo de Barbaria con su faro, un lugar solitario de visita obligada para contemplar la inmensidad del mar, donde las puestas de sol son un auténtico espectáculo de luces y colores.

Al norte de Formentera se encuentra el islote d’Espalmador, con 3 kilómetros cuadrados, a tan solo 150 metros de la costa. Una distancia que si el tiempo lo permite se puede hacer nadando, o incluso caminando ya que el agua es muy poco profunda. 

Un poco de historia sobre la isla de Formentera:

La primera evidencia de colonización en la isla proviene de tumbas megalíticas, la más famosa en Ca Na Costa a las afueras de la famosa localidad de Es Pujols y está fechada hacia el 2000 A.C. Es la tumba más espectacular de las Islas Baleares, con un dólmen de grandes dimensiones y de geometría increíble.

En el año 654 A.C. los fenicios-cartagineses fundaron la colonia de Ebusus (Ibiza), la cual se convertiría en una de las más importantes del Mediterráneo Occidental. La sorpresa es que no hay evidencia de asentamientos fenicios en Formentera. Los griegos fueron los siguientes en venir y concedieron a Ibiza y Formentera su denominación actual - ‘Pitiuses' (islas de pinos).

Alrededor de 200 A.C. los Romanos vinieron y construyeron una fortaleza cercana a Es Caló; la base de los muros todavía se conserva. En esa época hubo una población numerosa en Formentera que dejaron muchos restos como evidencia. Se dedicaron principalmente a sembrar trigo y la llamaron
Frumentaria (la Isla del Trigo en Latín)- de donde viene su nombre actual obviamente.

Tras la caída del Imperio Romano en el siglo V, primero los Vándalos, luego Bizantinos ocuparon la isla. En el año 711 los musulmanes llegaron a Ibiza y Formentera pero hasta el siglo X no confirmaron su dominio.

Los musulmanes trajeron con ellos todos sus extensos conocimientos en agricultura (ej: irrigación). El paisaje actual de Formentera está moldeado en gran medida por la influencia musulmana: la existencia de muros de piedra y el sistema de irrigación utilizado actualmente en el campo formenterés.

En el año 1235 Jaume I el Conqueridor se anexionó la isla y la añadió a las posesiones de la Corona de Aragón. En 1256 Jaume II proclamó el Reino de Mallorca pero en menos de 100 años volvió a las manos del Reino de Aragón. El matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón en 1469 puso las bases de la unificación de los reinos peninsulares en la actual España.

El 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón pisaba tierra americana por primera vez. A partir de este descubrimiento y el posterior establecimiento del comercio con las nuevas colonias, el Mediterráneo pasó a ser menos importante y la Corona perdió interés en las Islas Baleares. Formentera cayó en el olvido durante años y debido a las malas cosechas fue abandonada y utilizada ocasionalmente por los piratas.

Sin embargo, a finales del siglo XVII, la gente volvió a repoblar Formentera. Hasta la segunda mitad del siglo XIX la población de la isla sobrevivía de la agricultura, pesca y claro está, de la sal. Debido a que las condiciones de vida eran tan extremas, el fenómeno de la emigración fue una válvula de escape importante, principalmente hacia América central y del Sur.

Durante la Guerra Civil (1936 - 1939) Formentera sufrió agrios combates entre los dos bandos contendientes, siendo el apoyo de las tropas de Mussolini fundamental para la victoria del bando franquista. De 1939 a 1942 existió un campo de prisioneros para disidentes políticos provenientes de la Península esperando su ejecución.

Después de la guerra la isla volvió a su rutinaria y dura existencia hasta que el turismo trajo un nuevo horizonte de prosperidad.

Isla de Formentera (Islas Baleares)

  • Isla de Formentera (Mallorca)
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