El 4 de agosto, después de llevar a cabo todos los papeleos y formalidades con la policía y aduana salíamos a las 11 de la mañana poniendo el Cap hacia Madeira.

La travesía fue más larga de lo que habíamos previsto. Vientos contrarios los primeros dos días con fuerte marejada nos complicaron seriamente la navegación para luego pasar a días de calma, sin viento, que nos obligaron en varias ocasiones a encender el motor para poder avanzar algunas millas. Sólo los dos últimos días antes de llegar a Porto Santo, el viento cambió de dirección Noreste, recibiendo viento en popa y avanzando algo más rápido. En total, 7 días de navegación para recorrer 560 millas náuticas (925,12 Km).

Llegamos a las 4h de la madrugada. Y como es sabido por todo navegante, llegar a un puerto o fondeadero de noche y desconocido siempre conlleva ciertas dificultades. Las luces del puerto y de la ciudad en general puedan cegarte e impedir ver con claridad el lugar y la distancia a la que se encuentran otros barcos fondeando. Por suerte contamos con la inestimable ayuda de Marc quien había llegado unas horas antes que nosotros y que gracias a una potente linterna pudo hacernos señales luminosas para indicarnos dónde poder tirar el ancla. Una vez seguros de nuestro anclaje ya solo quedaba echarse a dormir e intentar descansar hasta el día siguiente.

Porto Santo es una pequeña isla volcánica que se encuentra a unas 30 millas de su hermana mayor Madeira. A diferencia de esta, Porto Santo es muy seca y apenas crece vegetación. Tiene una atmósfera tranquila y relajada con hermosas playas de arena blanca que contrastan con la aridez de sus montañas volcánicas.

Desde que llegamos aquí nos hemos sentido muy cómodos. Al principio habíamos pensado fondear en el interior de la marina; tienen una zona habilitada para ello pero caben pocos veleros, unos 5 o 6 como mucho pero los vientos descendientes de las montañas que hay en las proximidades se aceleran y entran con bastante fuerza haciendo bastante incómodo el fondeo. Así que decidimos ponernos en la parte exterior donde curiosamente el mar está más tranquilo. De vez en cuando hay un poco de marejada que entra pero hasta el momento ha sido bastante soportable. En cualquier caso, dentro o fuera de la Marina, hay que pagar por fondear. Para nuestro velero de 10,50 la tarifa es de 6,56€ por día (agosto 2019) con derecho a las duchas, agua, lavandería (sólo hay una máquina de lavar) e internet (en la cafetería, no en el fondeo).

En esta pequeña isla se puede hacer senderismo; hay algunos caminos de piedra bastante fáciles como el de “Serra de Fora” en la vertiente este o un poco más largo y complicado como el “Pico do Castelo” en el interiro de la isla. También se puede nadar, hacer snorkeling, bucear, practicar windsurf o kitesurfing cuando las condiciones de viento lo permiten. No muy lejos de donde fondeamos está la “isla de Cima” la cual pertenece a una área protegida y para la cual necesitarás una autorización (se puede conseguir online facilmente y gratis : https://simplifica.madeira.gov.pt/simplifica/index.php ) tanto para fondear como para desembarcar y visitar la isla.

Las vistas desde lo alto de Cima son espectaculares. ¡Merece la pena!

De momento seguimos aquí a la espera de las próximas previsiones metereológicas y si se confirman partiríamos el próximo martes día 10 de septiembre rumbo a Madeira.