Salimos del Hierro (Islas Canarias) el 2 de noviembre 2019 rumbo a Cabo Verde seguidos de “Naluca” el velero de Gégé y Sab.  Salir del puerto de la Estaca no fue tarea fácil. Tuvimos que enfrentarnos a violentas ráfagas de viento de más 25 Kn pero gracias a la ayuda de algunos marineros, vecinos de pontón y amigos pudimos zarpar sin mayores complicaciones. Al salir del puerto nos esperaban las tan famosas aceleraciones entre las islas del archipiélago canario que nos permitieron rápidamente poner rumbo a Cabo Verde con sólo la génova.

Rápidamente, NALUCA nos adelantaba de una forma espectacular. Un Vauquier Chance del 76 que navega y se desliza en el agua de una forma desconcertante.  El trayecto desde El Hierro hasta Cabo Verde lo hicimos en 6 días. La primera noche transcurrió más o menos tranquila; 15 kn de viento de NE, algo de corriente de frente, mar de fondo cruzado... pero disfrutamos de la visita de de delfines, algunos globicéfalos y tortuga. La segunda noche las olas se hicieron más grandes al igual que la mar de fondo y el viento aumentó sustancialmente hasta 35 Kn. En algunos momentos hasta 40Kn con olas de 4 metros. Imposible de mantener un rumbo directo. Estas condiciones se mantuvieron prácticamente durante toda la travesía. En nuestro 5 día de navegación el viento bajó un poco en intensidad y decidimos al mismo tiempo ralentizar el barco para no llegar de noche al fondeo de Palmeira. Preferíamos pasar una noche más en el mar y llegar de día. Así llegamos el 8 de noviembre, temprano por la mañana, al fondeo de Palmeira en la isla de Sal, donde nuestros amigo Gégé y Sab en su velero Naluca,  nos esperaban con un estupendo desayuno. Obviamente, ellos llegaron un día antes que nosotros pero qué más da! La alegría y felicidad del reencuentro era lo que primaba después de 780 MN sabiendo que todos habíamos llegado sanos y salvos y sin contratiempos.

Una vez seguros de nuestro anclaje decidimos ir a tierra y descubrir esta nueva población.

Palmeira es un municipio que pertenece a la isla Sal y que se encuentra en el noroeste de la isla. Tiene una población máxima de unos 1500 habitantes. La capital es Espargo y no está lejos. Es muy sencillo ir ya que continuamente hay “aluguers” (que son como mini-buses) que te llevan hasta allí por 50 escudos (50 céntimos de euro). La capital es algo más grande y se pueden encontrar más servicios que a Palmeira: panadería, lavandería, supermercados, farmacias...etc.

Palmeira es una pobalción de pescadores donde diariamente llega pesacado fresco al puerto y cuya compra se puede negociar directamente con ellos pero si se prefiere también se puede comer  pesacdo fresco en algunos de los restaurantes locales por un precio razonable.

En el tiempo que hemos estado en Sal hemos tenido la oportunidad de hacer algunas excursiones a pie para descubrir un poco el paisaje de este lado de la isla. Rápidamente nos damos cuenta que por todas partes es igual: desértico, árido, sin vegetación y donde los vientos alisios soplan continuamente entre 20 y 25 nudos. Un lugar algo diferente son las salinas de Pedra de Lume (Piedra de fuego), viejo cráter al noreste de la isla donde se han formado de forma natural salinas por la filtración del agua del océano (la parte más baja del cráter se encuentra a unos 7 metros bajo el nivel del mar). Las salinas datan de 1833.Al principio la sal se transportaba desde lo alto del cráter hasta el mar con mulas; incluso se construyó un túnel para facilitar los trabajos pero a principios del siglo XX se construyó todo un sistema mecánico con torres de madera y cables que ayudó a aumentar la producción notablemente. Hoy en día la producción de sal es meramente anecdótica. Las estructuras de antaño están abandonadas y sólo algunos turistas se acercan para disfrutar de las vistas  y de la visita guiada la cual, por 5€, te permite darte un baño en el agua salada e incluso recibir tratamientos de barro y masajes con precios aparte.