Es interesante hablar de esto para aquellos que, como nosotros, compren un velero sin conocimiento previo para embarcarse en la aventura de la navegación.

Varias personas durante el año nos habían expresado sus dudas sobre la tensión de nuestras jarcias, considerándolas demasiado “flexibles”, poco tensas. Al no tener experiencia, a menudo preferíamos no tocar nada y confiar en el antiguo propietario. Eso no impidió que planteásemos la pregunta cuando conocíamos gente que navegaba y que buscásemos información en internet.

Fue en Cerdeña, en la isla de Santi Pietri, donde estábamos esperando desesperadamente una “ventana” meteorológica para llegar a Menorca en las Islas Baleares, donde Ralf, con quien simpatizamos, vino a ayudarnos a resolver este problema. Pegando un metro en la base de la jarcia, me hizo girar el tensor hasta que éste se tensó de unos milímetros. Rehaciendo la misma maniobra para el del otro lado, y luego el siguiente y así sucesivamente. La diferencia en la navegación fue visible, nuestras jarcias estaban realmente poco tensas, lo que podría plantear a la larga diferentes problemas.

Hoy en día, comprobamos la tensión de las jarcias a mano y controlamos que aquellas que están bajo el viento no se “relajen” en navegación con las velas abiertas. Un vistazo rápido también a los pasadores que evitan que se pueda desenroscar una jarcia.