Antes de comprar nuestro velero teníamos ya más o menos claro lo que buscábamos gracias a los consejos de buenos amigos navegantes. Buscábamos un monocasco (por presupuesto y solidez), que fuese de una marca con reputación de solidez (Nórdica por ejemplo) y que no tuviese la cubierta de teka. Aunque la cubierta de teka es muy bonita, con el sol se calienta mucho al punto de molestar cuando andas descalzo y además la cabina se recalienta haciendo que las noches tropicales sean desagradables. Y  si un día hay que volver a hacer todo la cubierta porque con el tiempo se estropea, cuesta mucho dinero y nosotros queríamos evitar gastos futuros e inútiles. (Según nuestra opinión).

El antiguo propietario había quitado la teka de la cubierta y la había reemplazado  por tres capas de Epoxy blanco lo cual se ajustaba exactamente a lo que buscábamos. En cambio, con el tiempo nos dimos cuenta que la cubierta, una vez húmeda o mojada, resbalaba muchísimo y era un peligro para las maniobras o simplemente para desplazarse.

Antideslizante:

Las tiendas de náutica proponen numerosos productos pero todos ellos muy caros. Una vez más, nuestro amigo Claude de Velto Surf en Conil de la Frontera, nos dio una solución simple y barata (unos 50€ ): Primero, un buen lavado de la cubierta con agua dulce, lijar suavemente para rayar ligeramente la vieja capa de Epoxy, pasar con un rodillo una nueva capa de Epoxy y espolvorear al mismo tiempo, con un escurridor de cocina, sal fina. Dejar secar y después pasar la manguera para disolver los cristales de sal que habrán dejado su relieve hacia arriba en el producto Epoxy. ¡Y eso es todo!

Incluso para los que no somos buenos con el bricolage, esto se puede hacer en medio día. En cualquier caso, estamos contentos con el resultado final ya que la cubierta ya no resbala. El único inconveniente es que ahora las marcas que lo hacen antideslizante, retienen algo más el polvo y la suciedad pero las olas se encargan a menudo de limpiarlo. Suponemos que habría que volver a hacer este tratamiento cada 2 o tres años pues con el tiempo habrá una pérdida de eficacia.

Casco :

El antiguo propietario había pasado tres capas de Epoxy sobre el casco en 2016. Es un trabajo que se hace a menudo en los barcos de resina para asegurar la impermeabilidad y evitar problemas de ósmosis. En este barco en concreto, había pasado un "antifouling" duradero en el tiempo: "Copper Coat". Parece ser que éste puede durar hasta 8 años. De momento funciona perfectamente pero cada 4 ó 5 meses buceamos un poquito para limpiar el casco con una esponja. Al frotar, se reactiva el cobre que es el que evita que las algas o caracolillos se peguen al casco tal y como ocurre con los "antifouling" clásicos.

La quilla es larga lo cual no ayuda mucho con las maniobras de marcha atrás pero por el contrario da más estabilidad al ceñir en navegación. El peso de la quilla es de 3000kg. Tampoco hay problemas entre la unión del casco con la quilla ya que ésta es una forma parte integrante del casco.

Otros :

Teníamos Bimini y otros protectores de sol nuevos, todavía sin instalar pero el  primer año dejamos instalado el viejo el cual "murió" en una tormenta de granizo en Túnez. El cockpit es central lo que permite tener una cabina principal más grande en la parte de atrás del barco. Además te da una  mayor sensación de seguridad navegando. El inconveniente es que es más pequeño que un cockpit de popa.